"La primera ráfaga de viento". Por Marius Carol. 29-09-2019
COMPRENDO la desobediencia desde la sociedad, pero no desde el poder. Que partidos que gobiernan Catalunya se dejen arrastrar por la CUP y apoyen una resolución en el Parlament a favor de la desobediencia civil e institucional es más que una paradoja. Se trata a todas luces de una incongruencia. El sociólogo José Antonio Marina ha escrito que la libertad se aprende obedeciendo, no saltándose las reglas. Los gobiernos no son nada si son incapaces de estimular la obediencia de sus ciudadanos. Animar a los ciudadanos a rebelarse contra lo que el poder considera injusto es una manera de reconocer su incapacidad, pero al mismo tiempo supone echarse en brazos del despropósito, la arbitrariedad y el caos. Situarse en la desobediencia, como ha hecho el Parlament, no nos hace más fuertes ni nos permite hacernos oír más alto y claro. Regresar a la desobediencia institucional después del elevado coste que tuvo hace dos años es una irresponsabilidad. En los próximos días se conocerá la sentenci...